Todo el mundo estaba tenso y un tanto atemorizado. Sin embargo, yo no. Permanecía, quieta, serena y con una sonrisa en la boca. Cuando estás hundida, no tienes nada que perder, cada instante es un peso enorme e insostenible. Quieres liberarte de esa situación sea como sea y de cualquier modo. Simplemente desaparecer, sin causar demasiados problemas, sin molestar.
Pero de repente, algún tipo al que en contadas ocasiones has visto, te pregunta "Oh, ¿te has enterado? Si, si precisamente él, ¿quien lo iba a pensar con todo lo que decía?" Y tú entras en shock durante un instante y la gente de tu alrededor no puede hacer otra cosa más que mirarte con los ojos abiertos como platos, esperando una reacción por tu parte. Entonces, es cuando empiezas a sonreír, y poco a poco empiezas a hacerlo a carcajadas. No sabes si es una risa nerviosa o simplemente lo haces por no llorar. O a lo mejor, tu subconsciente se burla de aquellas personas que te intentaron hacer daño, para así dedicarle tu mejor sonrisa y que se pregunten, como después de todo, puedas seguir en pie sin importarte nada en absoluto.

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