lunes, 4 de abril de 2011

Prefiero un hombre que este loco y no cuerdo, porque las cuerdas atan..

De nuevo, se encontraba en aquella situación, la cual odiaba y desgraciadamente, se  repetía en demasiadas ocasiones. Las manos le temblaban y por ellas recorría numerosas gotas de sudor frío. No podía controlar las piernas que empezaban a moverse sin control, debido a ese tic tan feo que padecía hace años e incluso, se mordía los labios hasta sangrar. Andaba decidida por la calle principal, llena de coches, de gente pero parecía no importarle ya que no se percataba de aquella multitud. Las ideas estaban totalmente esquematizadas de forma clara en su mente y sabia que decirle y el orden en que lo iba a hacer. Lo vislumbró a lo lejos con sus andares inconfundibles y en ese preciso instante, todas esas ideas en su mente se esfumaron por completo. Nada, su cerebro no podía ni siquiera formular una simple idea.
Lo único que pudo materializar en su mente era una sensación parecida a la de unas cuerdas que la ataban. La misma que había sentido la primera vez que lo vio y escuchó palabras amables y preciosas hacia su persona. Esas cuerdas la ataban, pero no se sentía atrapada, sino que sentía placer como buen sadomasoquista que se precie.

1 comentario:

  1. Gran relato... de los que me gustan, y es verdad me ha quitado un poco el sueño, me ha recordado alguna vivienia que deberia materializar en forma de post.

    Gran final, si.

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