viernes, 28 de enero de 2011

Café y otros quehaceres: El reencuentro

Estaba impaciente. No lo podía negar. Hacía ya casi un año que no disfrutaban de un momento a solas. Las circunstancias de la vida, esas que arruinan hasta la más sólida amistad, habían hecho mella en su relación y desde que ella había tenido que mudarse a otra ciudad, ya nada era como antes. Su amistad se fundamentaba en una compenetración máxima, ambas sabían lo que la otra iba a decir en cada momento o como iban a responder ante una situación. Todo ello había sido fruto de años y años compartiendo todo tipo de vivencias, desde los momentos más gloriosos hasta los tropiezos más escandalosos de sus vidas. Y ahora, parecía que todo había cambiado. Si es cierto, que seguían manteniendo un contacto casi a diario, su amistad permanecía viva a pesar de la distancia, pero las dos sabían que aquella especie de union mística, se había quedado atrás. 


A lo lejos, vió aquella figura que se acercaba hacia ella, con paso ligero y transportando una maleta de gran tamaño. Sí, era ella, el mismo pelo rojizo descontrolado, los mismo andares que podrían ser reconocibles aun estando sumida en una gran multitud. Era ella y se sentía pletórica.


Cuando la vió comenzó a andar rapidamente hacia la dirección donde se encontraba ella y por fin, consiguieron fundirse en un gran abrazo. Allí estaban, ajenas a todo estímulo exterior a pesar de encontrarse en pleno centro de la ciudad, y comenzaron a brotar de sus ojos lagrimas de felicidad pura.
Consiguieron, serenarse y decidieron ir a tomar un cafe reconfortante en una cafeteria contigua al lugar donde se había producido el encuentro.


- Antes de comenzar hablar de nuestras historias, preguntarte ¿donde demonios esta él?- 
-Pues sinceramente chica, no lo sé. No tengo ni la menor idea de donde se encuentra ni me interesa-
-¿Cómo? ¿como que no lo sabes?. Si , si...- empezó a titubear- ¿como es posible que no me cuentes los acontecimientos importantes de tu vida?
- Todo acabó. No quería contarselo a nadie y menos a tí, estando tan lejos y sin poder estar conmigo, ¿que podrías hacer? Nada más que pasarlo mal para nada. si tienes un momento te lo explico todo...-


La historia que relató a su compañera, simplemente podría describirse como la típica historia de amor y desamor. La habitual historia, en la que un individuo se enamora de otro individuo, todo es precioso al principio, revolotean todo tipo de insectos en el interior, en la que comienzan una relación más o menos estable, en donde siempre uno se ilusiona más que otro, uno ofrece mucho más al otro y no recibe lo esperado, y donde, esa persona que en todo momento, sale perjudicada sin percartarse de nada mientras el resto de las personas de su alrededor parecen percatarse de todo, acaba siendo traicionada por el otro individuo en el momento mas inesperado.


-Demasiada información me satura las neuronas... Y bueno después de todo, solo me queda preguntarte. ¿Si antes de empezar a salir con él hubieras sabido que iba a pasar todo esto, que hubieras hecho?-
-Bueno jamás me arrepentiría de las decisiones que he tomado. De aquel tiempo que pasamos juntos, porque en verdad somos las suma de nuestras experiencias. Además, creo que los mayores errores siempre desembocan en los mejores momentos de nuestras vidas.-



1 comentario:

  1. Relato donde parece que no vayas a contar nada, pero pareciendo pareciendo acabas contando una historia de amor... con su consecuente desamor.

    Gran final sobre todo. Aunque hay veces que los mayores errores simplemente, desenbocan en en los peores momementos...

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