martes, 11 de enero de 2011

Amanece

El frío de aquella noche congelaba hasta el último recodo de sus cuerpos, llegando incluso ha hacerlo con sus más ocultos pensamientos. Lo único que su cerebro conseguía transmitir a su sistema nervioso, era un impulso  por el cual, buscasen un lugar donde refugiarse de las inclemencias del frío. Tras una búsqueda que pareció eterna, lo encontraron. Era un lugar cálido y acogedor, donde sus cuerpos consiguieron estabilizar su temperatura, sintiendo como se reanudaba el fluir de la sangre por sus arterias.
Sin embargo, por alguna extraña razón, sus pensamientos aun se encontraban congelados, paralizados y decidieron que por un instante, permanecerían  de esa forma. Se dejarían llevar por el placer de los sentidos, por aquello que sus sentimientos anhelaban desde hacía tiempo.

Amaneció aunque no estaba previsto. Las farolas se apagaron y una luz tenue fue descubriendo lo que hasta entonces tan sólo eran siluetas difusas en la oscuridad. De nuevo, sus cuerpos se congelaban mientras una pequeña llovizna impregnaba sus abrigos. Sus pensamientos, aún seguían en stand by, e inconscientemente, habían decidido permanecer de esa manera.
Al fin y al cabo, la mente, en ocasiones, es sabia. Y en ese instante, de forma intuitiva, las mentes de ambos, optaron por reservar energía ya que les quedaba mucho esfuerzo que realizar en adelante…





2 comentarios:

  1. Amanece que no es poco. Aunque es verdad que en ciertas ocasiones la salida del sol, no hace mas que congelas lo ánimos.

    Y creo que "la mente, en ocasiones, es sabia" como dices. Que en ocasiones, es mejor poner el cerebro a ralentí y dejarse llevar por nuestros instintos mas primarios.

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  2. Hay noches que deberían durar para siempre y otras q deberian suceder lo más rápido posible.

    No hay nada mejor que poder dejarse llevar y sentirse libre y sin ningun tipo de ataduras morales...

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