viernes, 5 de noviembre de 2010
Y como mejor proceda en Derecho, DIGO:
Es de dominio público, el hecho de que el Congreso de los Diputados ha decidido realizar una modificación de la Ley del Registro Civil, en concreto de su art. 54, permitiendo de esta manera a los padres la posibilidad de elegir el orden de los apellidos, en el momento de solicitar la inscripción de nacimiento del recién nacido. De esta manera, incluso el apellido de la madre podría colocarse en primer lugar, si de común acuerdo lo solicitan los padres. En el caso que los padres, no consigan llegar a un acuerdo, operará el sistema tradicional, por el que apellido del padre tendrá que colocarse en un primer lugar.
La modificación realizada, se basa en el principio de igualdad recogido en el art. 14 de la Constitución y consecuentemente, al parecer, pretende cambiar una situación de aparente desigualdad, como era el hecho de que siempre debía colocarse el apellido del padre en primer lugar y seguidamente, el de la madre.
Explicado, a muy grandes rasgos, la modificación del precepto, me resulta curioso que la misma se haya convertido en un tema de gran importancia en la Cámara del Congreso y que también haya producido tanta polémica, de la que se han hecho eco, los medios de comunicación.
Y yo, como ciudadana no ejemplar, pero si curiosa y que se cuestiona constantemente tantas cosas raras y llamativas, que suceden en este país, me pregunto:
Por un lado, me parece bien la aprobación de todo tipo de ley tendente a desarrollar en su totalidad el art. 14 de la Constitución, es decir, anular todo tipo de discriminación y fomentar políticas que promuevan la efectiva igualdad de todos los ciudadanos.
Pero vamos, ¿cambiar el orden de colocacion de los apellidos es algo realmente esencial para conseguir esa ansiadad igualdad de sexo? ¿No habrían que tomar otro tipo de medidas más eficaces y esenciales para conseguir este propósito?
Y por otro lado, esta claro que el Parlamento tiene como obligación aprobar leyes eficaces y prácticas, pero en verdad, ¿Es absolutamente necesario que ha día de hoy, y con las circunstancias a las que, desgraciadamente, nos estamos enfretando, se apruebe esta ley? ¿No sería más conveniente, que se aprobaran otro tipo de leyes más necesarias y con más aplicaciones prácticas, en estos momentos?
No sé igual, peco de escéptica... o podréis pensar que si me formulo estas preguntas, debería saber las respuestas a todas ellas, o que si ocupase un escaño en el Congreso de los Diputados, desempeñaría mis funciones igual o peor que los ocupantes actuales, ya que no es tan fácil.
Pero bueno, es inherente en mí indignarme ante estas situaciones como todo ciudadano, o comentar todo tipo de andanzas político/legislativas de forma sarcástica
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