Y hoy, al fin, conseguí levantarme y afrontar el día con la cabeza bien alta, tal y como lo hice en su momento.
lunes, 20 de diciembre de 2010
Una inocencia que se pierde
Saqué fuerzas aunque flaqueaba de debilidad. Ofrecí sonrisas a la gente de mi alrededor aun sin tener razones para hacerlo, con el fin de intentar hacerles la vida mejor. Lloré hasta que mis ojos se secaron por completo. Tuve y tengo a mi alrededor a las personas mejores que pueden existir. Me comporté y pensé como una chiquilla de 5 años, solo para intentar sentir la alegría y la inocencia que tenía por aquel entonces. Quise como nadie lo hará jamás. Pasé noches enteras sin poder dormir, revolviéndome en mi cama y llegué a ver el alba. Disfruté al máximo con los pequeños placeres que brinda la vida. Reí con mil y una tonterías. Comí y bebí hasta saciarme. Tuve que hacer frente al desamor. Me tragué mi orgullo con el fin de no perder a personas que amé. Saqué valor para decir lo que pienso y también me callé para no empeorar las cosas.
Y hoy, al fin, conseguí levantarme y afrontar el día con la cabeza bien alta, tal y como lo hice en su momento.
Y hoy, al fin, conseguí levantarme y afrontar el día con la cabeza bien alta, tal y como lo hice en su momento.
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Vaya menuda reflexión sin apenas ápices de inocencia pero con grandes brotes de madurez. Me gusta mucho la frase: "Pasé noches enteras sin poder dormir, revolviéndome en mi cama" Algun día, con tu permiso, podría aparecer camuflada, mal interpretada y echada a perder, entre mis letras...
ResponderEliminarPor supuesto, que tienes mi permiso para utilizarla. Sé que le darás un bonito uso :)
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