Desde hacia semanas, tan solo podía conseguir dormir un par de horas cada noche. Odiaba el momento en el que agotada, decidía dirigirse a su cama para ver si por fin, era aquella la noche en la que podía tener un sueño reparador pero luego descubría que no era así. También odiaba aquel instante en que descubría resignada, que el primer rayo de luz de la mañana, penetraba por su ventana y aún no habia conseguido dormirse.
Pocas horas después de ello, comenzaba un nuevo día para ella. Si podía calificarse de tal manera.
Caminaba hacia su lugar de trabajo rodeada de una especie de atmósfera somnolienta. Todo a su alrededor era simples sombras que andaban de un lugar a otro sin rumbo fijo. Nada del exterior le importaba, solamente importaba lo que ocurría en su interior, porque se había encerrado en sí misma y hacía tiempo que había perdido la llave para abrir la puerta que la conduciría a esa libertad moral que tanto anhelaba. A su vez, lo cierto era que tenía presente como había llegado a esa situación pero no entendía muy bien el porque.
Pero ahora nada de eso importaba, todo había acabado y aquella mañana decidió que era la hora de retomar su vida en aquel preciso instante en que había dejado de serlo.
(...)
Amaneció, y la poca luz que inundaba la habitación, subitamente lo despertó. Fue realmente extraño, ya que la noche anterior había estado hasta altas horas de la noche haciendo el amor con ella, hablando de cosas banales e intranscendentes y observando cada uno de sus movimientos.
Él nunca había sentido algo tan indescriptible por alguien. Era un hombre que se caracterizaba por su saber estar y por una gran capacidad para controlar cualquier sentimiento hacia todo tipo de personas. Lo consideraba un signo de debilidad ante los demás y eso era algo que no podía permitirse.
Pero ella. Ella logró desde el primer momento cambiar todo aquello.Su moral, sus principios, su concepción del mundo, su vida.
Todo debia mantenerse en orden y todo se podía encauzar por la razón y los principios morales en los que creia. Ahora su vida se regía por sentimiento y no podía hacer nada para evitarlo. Cada instante se odia a sí mismo por no poder encontrar la manera en como vivir sin pensar en ella, en besarla y acariciarla, oír su voz y sobre todo mirarla mientras pensaba cabizbaja y con esa mirada que tanto le gustaba, mezcla de una tristeza y una melancolía desmesurada.
La vio en el balcón, medio desnuda y portando la camisa que él había llevado el día anterior. La luz del alba iluminaba tenuemente su pelo oscuro, mecido por un leve viento matutino. Estaba sonriendo aunque sus ojos seguian teniendo la misma expresión y miraba hacia un horizonte plagado de edificios.
- Estoy harta-
- ¿De que?- preguntó desconcertado al verla sonreír mientras pronunciaba esas palabras
- De todo esto. De ti, de mí, de él. En cinco minutos estaré lista y me iré. –
- ¿Pero volverás? ¿No querrás volver a verme?-
- Te veré si tu lo deseas, porque solamente si así lo decides formaras parte de mi nueva vida.
Quedaron en silencio porque ambos sabían que aquella decisión cambiaría totalmente sus vidas. La incertidumbre se apoderó de ellos porque no podían saber el futuro que les deparaba.
Bruscamente, ella se giró y se dirigió hacia la habitación, pero él la retuvo un momento. Le cogió con ambas manos el rostro y la besó en la frente. Se miraron fijamente, permaneciendo en silencio y se dirigió nuevamente a la habitación para vestirse.
Una vez había terminado, cogió su bolso y lo miró mientras permanecía, con rostro serio y poco aletargado por las pocas horas de sueño. La miró desde el balcón y con la angustia anudandole la garganta, consiguió pronunciar con dificultad:
- Deseo volver a verte, porque te estaré esperando... –
Salió de la habitación y cerró la puerta. No sabía si volvería a cruzar ese umbral y para bien o para mal, lo verdaderamente era cierto es que aquello ya había llegado a su fin.

Vaya.... impresionante. Me ha gustado mucho, historia sin pause y celérica, como a mi me gusta, sin andarse con rodeos pero perdiendose en los detalles.
ResponderEliminarBravo!