jueves, 18 de agosto de 2011

Amores perros (II)

Me paro a pensar y me surge enseguida una duda ¿para que me sirve todo esto?
Probablemente, será la necesidad de tener a mi lado a alguien que me haga sentir bien y contenta conmigo misma. Que sea capaz de encender una llamita de ilusión en mi interior, generando en mi interior ansiedad  de volverlo a ver día tras día.

Cada día más y mejor y los días siguen pasando, lunes, martes, miércoles, jueves y su ausencia pueda llegar a desquiciarme. Sigo pensando y me surge una nueva duda, ¿Será algo más que un simple pasatiempo?

Seguro que sí, ahora mismo, no me cabe duda, pero tengo miedo, a que todo se estropee como siempre ha sucedido y el futuro se me presenta gris.
Y pensando aún más, me he dado cuenta de que gracias a él, por fin, he vuelto a sonreir y a ser la mísma.

Terminando por pensar, me cabreo conmigo misma y por el hecho de darme cuenta que mi vida es como una especie de aeropuerto, siempre ha dependido y dependerá de quien viene y de quien va.



2 comentarios:

  1. Intentando no mojarme demasiado y no caer en el "siempre habla el que mas tiene que callar" citare una conversación vista en una serie que me gusta mucho:
    -Que dos personas dependan tanto una de la otra, para ser felices es...
    -¿Increiblemente romántico?
    -O absulutamente enfermizo.

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  2. Absolutamente enfermizo porque es algo parecido a una adicción de la que no puedes deshacerte...

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